Soy fiel creyente de que algunas series no necesitan una segunda temporada para ser increíbles y autoconclusivas. Y es que, en ocasiones, se prioriza la ganancia monetaria antes que la calidad de una historia. Por eso, tenía miedo de que la segunda temporada de Nadie Nos Va a Extrañar no priorizara a sus personajes y subtramas, y cayera en la trampa de vendernos la nostalgia de un personaje cuya historia ya estaba cerrada: Memo.
Sí, fue un personaje que todos amamos y con el que empatizamos. Pero temía que su fantasma, su recuerdo, opacara la historia de sus amigos. Afortunadamente, no fue así y la nueva temporada de esta serie mexicana superó mis expectativas. Aquí te cuento por qué.
Tenoch se vuelve parte esencial de Nadie Nos Va a Extrañar
Para mí, uno de los puntos fuertes de la segunda temporada de Nadie Nos Va a Extrañar es que la historia giró en torno a Tenoch, un personaje con muchas capas que, definitivamente, se volvió el favorito de muchos por su carisma y ocurrencias. Era gracioso sin esforzarse.
Si en la primera temporada Memo fue quien los unía a todos, en la segunda temporada es Tenoch.
El arco de este personaje a lo largo de los episodios es tremendo. Por un lado, lidia con la pérdida de su amigo y, por el otro, con el peso de su futuro y lo que significa llegar a la universidad para alguien como él, que creció con carencias y menos oportunidades por su color de piel y poder adquisitivo.
Tenoch descubre a lo largo de los episodios que también merece disfrutar su adolescencia como cualquier otro joven de su edad y que no debería agobiarse por un futuro que aún no llega, mientras el presente se le escapa de las manos.
Me encanta que al final el personaje se dé tiempo para bailar, salir con sus amigos y vivir su primera experiencia del amor. Nos da una lección sobre vivir y disfrutar el presente y de nuestros seres queridos.

Representación LGBTQ+ en los años 90: la relación de Alex y Rafa
Otro de los puntos fuertes de la temporada es que se exploró más a fondo la relación queer entre Alex y Rafa. Me gustó porque sus escenas fueron tiernas, pero también realistas, sin llegar a ser crudas.
Creo que, si bien es una serie ambientada en los años 90, no necesitábamos que la historia de Rafa y Alex se volviera una historia de trauma queer, que es lo que pasa con muchas producciones que se ambientan en épocas pasadas y tienen personajes de la comunidad.

Nadie Nos Va a Extrañar presenta personajes realistas y complejos
Otra cosa que me gusta de la serie desde su primera temporada es que los personajes se sienten realistas. Es decir, ninguno es perfecto. Por ello, es más fácil empatizar con sus historias, incluso con Diego, quien pasa de ser el bully de la escuela a un aliado de los protagonistas.
La serie no intenta justificar su comportamiento con Dani y sus amigos, pero sí nos da un contexto de por qué es así y lo vemos cuando nos muestran que su familia no es perfecta y también sufre por sus hermanos abusivos.
Por otra parte, los personajes no siempre toman las decisiones correctas, pero equivocarse es parte de la vida y de crecer.

Nadie Nos Va a Extrañar: ¿qué significa ser adolescente?
Nadie Nos Va a Extrañar, en esencia, explora lo que es ser un adolescente en los años 90, cuando no había redes sociales ni celulares y las interacciones sociales se daban principalmente en las escuelas y la calle. Pero, a pesar de que pareciera que los personajes viven en un escenario bastante lejano a la actualidad, la verdad es que explora temas muy vigentes.
Principalmente, creo que todos nos podemos identificar con lo difícil que es crecer, pasar de ser un adolescente a un adulto. Porque a la edad de 18 años debes elegir qué vas a estudiar y esa es una decisión que definirá tu vida, o al menos así la sociedad te lo hace creer.
Por ello, me agrada que veamos las distintas realidades de los personajes y que prioricen su felicidad y no se traicionen a ellos mismos, como Tenoch y Marifer, quienes descubren que las expectativas de los demás no deben pesar más que su felicidad y bienestar.
En conclusión, con sus dos temporadas, Nadie Nos Va a Extrañar se ha convertido en una de las mejores series adolescentes mexicanas de la actualidad, al presentar personajes complejos y entrañables, así como historias realistas, pero también esperanzadoras. Además, aborda temas complejos y actuales como la importancia de la salud mental, la aceptación y la representación LGBTQ+.


