Deseo es una película con muchas ideas e intenciones interesantes, aunque da la sensación de no terminar de encontrar del todo una identidad clara.

Aunque se presenta como una película mexicana, está dirigida por la estadounidense Teresa Simone y producida por los españoles Pilar Robla y Enrique López Lavigne, algo que se refleja en la manera en que retrata México: más como una visión estilizada y distópica de ciertos sectores privilegiados que como un espacio realmente explorado a profundidad.
La película intenta moverse entre varios géneros y temas al mismo tiempo. Por momentos apuesta por el erotismo, después por el drama social y, en otros, busca hablar sobre el deseo femenino y las dinámicas de poder. Sin embargo, algunas de estas ideas terminan compitiendo entre sí, haciendo que el discurso pierda un poco de fuerza o claridad.
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También hay una intención evidente de criticar a las altas esferas sociales y esa necesidad de preservar las apariencias incluso por encima de lo moralmente correcto. A la vez, la película intenta acercarse al thriller, aunque muchas veces parece más enfocada en construir una experiencia visualmente atractiva que en profundizar emocionalmente en sus personajes o conflictos.
Deseo y su estética elegante
Visualmente, la película es muy cuidada. La fotografía tiene una estética elegante y pulida, aunque en ciertos momentos esa búsqueda estética puede sentirse más cercana a la publicidad, restándole impacto emocional a algunas escenas que quizá necesitaban mayor crudeza o naturalidad.
Algo similar ocurre con los personajes. Varias decisiones narrativas parecen responder más a las necesidades del guion que al desarrollo orgánico de quienes habitan la historia.
Algunos cambios de comportamiento o motivaciones no terminan de sentirse completamente construidos, lo que hace que por momentos la película pierda credibilidad.

¿Deseo es una película vacía?
Incluso la música resulta bastante insistente emocionalmente, subrayando de manera muy evidente las emociones o etapas de la relación, cuando quizá una aproximación más sutil habría permitido que ciertas escenas respiraran mejor por sí solas.
Deseo no es una película vacía de ideas; al contrario, tiene muchas inquietudes temáticas interesantes. Tal vez su mayor problema es querer abarcar demasiado al mismo tiempo. El resultado es una película visualmente atractiva y con ambición, aunque narrativamente irregular, que deja la sensación de tener más ideas que una postura completamente definida sobre ellas.
Deseo ya se encuentra en cines


